Cri Cri, el grillito cantor es políticamente incorrecto (¡Conapreeeeed!)

En 1934 Hitler asumió la presidencia de Alemania. Lázaro Cárdenas ganó la elección presidencial en México, una en la que aún no participaban las mujeres –a quienes se les reconocería el derecho a votar y ser votadas en 1953–. El nacionalismo exacerbado se hacia presente en tod el mundo, el fascismo florecía en un campo fértil de miedo y racismo.

No eran los mejores años del siglo XX.

Ese mismo año, Cri Cri, el grillito cantor, apareció en la programación de la XEW para cantarle a los niños y hacerlos soñar con mares lejanos de la mano de Francisco Gabilondo Soler, un músico y compositor nacido el 6 de octubre de 1907 en Córdoba, Veracruz.

Entendiendo ese contexto en el que surgió Cri Cri podemos escuchar sus canciones de y encontrarles gracia pero, lamentamos decirlo, ahora son políticamente incorrectas.

Escuchar y disfrutar las canciones escritas por Gabilondo Soler está ahora fuera de la norma y canciones como Meteté Teté o Cucurumbé son aberrantes.

¡Que alguien le avise al Conapred, que vamos a detallar porque las canciones de Cri Cri son tan malas como el prejuicio!

Negrito Sandía

Como si no bastara con el calificativo que da título a esta canción, don Francisco –una persona de piel blanca, ojos claros y familia acomodada– se esmeró en reforzar la imagen describiendo al protagonista de la melodía como una persona de ascendencia africana grosera, descortés y falto de modales que debido a su condición social nunca podría mantener una conversación con un marqués o alguien de la nobleza que, seguramente, sería un esclavista.

La ausencia de la figura materna, reflejada en “o te acuso con tu tía”, hace suponer que la falta de educación se debe a que la madre trabajadora no está pendiente de su hijo.

Por si fuera poco, el grillito cantor señala que en estos casos, la violencia es la mejor forma de disciplinar al menor, acto reprobatorio en la sociedad actual.

Cucurumbé

Esta melodía vulnera la diversidad de la sociedad. En ella, Gabilondo Soler asevera que el valor de una persona está directamente ligado a su color de piel, razón por la que la “negrita Cucurumbé” aspira que su tez sea blanca –”como la luna”– a través de baños de espuma en las olas del mar.

Más adelante en la canción aparece un pescado –símbolo inequívoco de la fe judeocristiana– con bombín –que representa su estatus burgués– y le dice: “Pero válgame Señor, ¿pues qué no ves que así negrita estás bonita?”. Esta imagen, en conjunto, nos da la idea de que la derecha mexicana y los empresarios quieren terminar las aspiraciones de la joven de color para que mantener el status quo.

Métete Teté

Aunque apenas tiene 13 años, la niña Esther espera al príncipe azul con características físicas peculiares: piel blanca y ojos claros, justo como el compositor de Métete Teté, canción que refleja el más acendrado clasismo arraigado, curiosamente, en la clase media mexicana. Esto se percibe en la estrofa que dice: “Solo pasan morenos
y uno que otro gandul pero nuestra niña quiere un príncipe azul”, esto como reflejo de los estándares de belleza que la sociedad le impuso.

Analizando a fondo, Teté muestra un cuadro depresivo algo que, debido a su edad, podemos inferir se debe a problemas con la aceptación de su cuerpo y a desórdenes alimenticios relacionados con ello.

Así pues, la canción registra –además del racismo hacia los morenos, a quienes el grillito cantor desposee de su capacidad de amar y ser amados– la imposición de roles y estereotipos que tanto medios de comunicación, el consumismo y la sociedad han formado. Esto queda patente a lo largo de la tonada que trata, básicamente, de una niña que debe cumplir con los roles de género y esperar a un hombre cuya tez no debe ser, ni por error, de piel más oscura que la leche.

La merienda

Esta canción del grillito cantor es un reflejo del clasismo imperante de la sociedad. Con una escena cotidiana, Gabilondo Soler retrata el desprecio de la clase alta a las empleadas domésticas. Este problemática persiste y se arraiga en las nuevas generaciones representadas por el niño que le hace la vida imposible a la trabajadora.

La escena es sencilla. Un niño se niega a tomar su merienda antes de dormir, por lo que utiliza a María, la empleada, como pretexto y la culpa de su falta de disciplina. Que si la leche está muy caliente y al infante le duele el diente o que si ahora que se enfrío se hizo una enorme capa de nata que da asco al niño melindroso.

En todo caso la culpable es María, quien tiene que lidiar con los malos modos y desplantes de un mirrey en potencia que ha aprendido a mostrar desprecio por el trabajo ajeno pues nació en cuna de oro.

La lista es más grande de lo que parece. Escogimos estas por ser las más representativas pero no podemos dejar fuera la homofóbica canción “Dos mayates”, las notas cargadas de xenofobia de “El ratón vaquero” o canciones que refuerzan estereotipos como “Chong Ki Fu” y “Rusiana”.

De ellas que se encargue el Conapred.