La envidiable vida de los gatos en el Claustro de Sor Juana

La Universidad del Claustro de Sor Juana es un pequeño paraíso para los amantes de los gatos. Actualmente, viven alrededor de 19 gatos en las instalaciones de la institución y nosotros te contamos la historia de cómo llegaron aquí y cómo es su vida entre libros, estudiantes y finales.

¿Qué fue primero, la universidad o los gatos?

Erika Barrios, coordinadora del área de promoción de la universidad, nos concedió una entrevista  y nos dio un paseo por los patios en donde moran los gatitos.

IMG_6668

Resulta que ellos no llegaron a la universidad, sino la universidad llegó a ellos:

“Desde la época virreinal, siempre han existido colonias de gatos en el centro histórico. La gente normalmente los usaba para evitar plagas, entonces se hacían colonias de gatos ferales.” Erika Barrios

Después, cuando restauraron el ex convento de San Jerónimo, se encontraron muchos esqueletos de gatitos que, se supone, fueron mascotas de las monjas: “En esa época sí se les permitía a las monjas tener animales domésticos, como gatos o pájaros, algo no tan sofisticado”, nos cuenta Erika.

IMG_6659

Los gatos nunca se alejaron de esos rumbos y nadie se tomó la molestia de correrlos para cuando se fundó la Universidad del Claustro de Sor Juana en 1979: “Llegamos a tener más de 80 gatos en la Universidad. Se puede decir que llegaron primero ellos…

En la Universidad del Claustro la vida es más sabrosa

En 2009, la organización Human Society International, protectora de animales, le entregó un reconocimiento a la Universidad del Claustro por su labor cuidadora de gatitos: Existe un presupuesto destinado a su alimentación y cuidados médicos, todos están esterilizados y se desparasitan continuamente.

Cuando un pequeño se enferma, alguien de logística se encarga de llevarlo al veterinario y la universidad se hace responsable de todos los gastos.

Este espacio es exclusivo para ellos, en donde se encuentran sus camitas, juegos y areneros.
Este espacio es exclusivo para ellos, en donde se encuentran sus camitas, juegos y areneros.

Los trabajadores y administrativos se encariñaron tanto con ellos, que de sus propios bolsillos les organizan una fiesta semanal llamada “Viernes de lata”, nos contó Erika.

Esta festividad ocurre, como su nombre lo indica, al finalizar cada semana para desestresar a los gatitos de trabajar y estudiar tanto.

Viernes de lata: Un elegante festín.
Viernes de lata: Un elegante festín.

La difícil labor de ser un gato en el Claustro

Todo lo anterior suena muy bien, pero la realidad es que estos gatos aportan a la institución tanto como reciben:

“La verdad es que los gatos no están aquí de gratis. Ellos pagan por su alimento y por su hospedaje: mantienen alejadas a las ratas, cucarachas, cualquier tipo de plagas, dan terapia a los alumnos, a los niños… en la parte de psicología está el consultorio Quapsi y algunos niños que se les da la consulta les ayuda mucho tener a los gatitos ahí… los relaja y ayuda en su terapia.”

Porque si de algo saben ellos, es de relajación.
Porque si de algo saben ellos, es de relajación.

¿Quieres adoptar un gatito universitario?

Erika Barrios puso énfasis en aclararnos que la Universidad del Claustro NO es un refugio de gatos, sólo son sus mascotas. Y los quieren tanto que saben que estarían mejor en una casa con cuidados y amor personalizado.

Si estás interesado/a en adoptar un gatito letrado y culto puedes darte una vuelta en la universidad, llenar un formato y esperar a ser contactado para una investigación que indique que eres una persona apta para tener un gatito.

Agradecemos infinitamente a Erika Barrios y toda la comunidad de la Universidad del Claustro de Sor Juana por su apoyo para la realización de este pequeño y tierno reportaje.