El ave capaz de recorrer 13 mil kilómetros para aparearse

por Claudia García.

crrelimos

Mejor conocido como el playerito pectoral, el Calidris melanotos es una pequeña ave que no pasa de los 30 cm de largo y pesa apenas 100 gramos. El apareamiento es un tema serio para esta especie, ya que desde Barrow, Alaska, inicia su recorrido durante el verano ártico hasta 24 lugares en el área occidental y oriental de la zona en busca del mayor número de encuentros sexuales.

Mapa de los movimientos que realizan los correlimos pectoral machos durante la época de cría.
Mapa de los movimientos que realizan los correlimos pectoral machos durante la época de cría.

La revista Nature explica que durante el mes que la especie está en celo, los machos son capaces de recorrer miles de kilómetros en busca de hembras para reproducirse y después partir en busca de nuevas parejas. A ellas y a sus crías les dejarán solo su esperma.

aves

Para realizar este estudio, el Instituto Max Planck de Ornitología en Alemania colocó sistemas de rastreo a las aves para seguir sus movimientos. Se descubrió que después de recorrer 14 mil kilómetros desde sus refugios invernales en América del Sur, continuaron su viaje para encontrar hembras receptivas.

Estos donjuanes con plumas visitaron de ocho a 24 lugares en los que podían encontrar posibilidades de cópula, permaneciendo uno o dos días en cada sitio. La distancia media recorrida por cada uno de estos animales era de 3 mil kilómetros, pero el récord superó los 13 mil.

En 2012, el Departamento de ecología del comportamiento y de la genética evolutiva del Instituto Max Planck, estudió a 149 pájaros y midió su actividad cerebral. Resultó que las aves podían aguantar sin apenas dormir durante el tiempo en que las hembras son fértiles; los machos que durmieron menos fueron los que tuvieron más encuentros y, en consecuencia, más crías.

Javier de la Puente, biólogo del programa Migra de SEO/BirdLife, que emplea tecnología de punta para la geolocalización y el seguimiento remoto de aves, resalta el hecho de que la mayor parte se aparea en un sitio y permanece en pareja. Este tipo de comportamiento implica poca diferenciación genética, es decir, no surgen nuevas especies que estén adaptadas a las condiciones de un ambiente en concreto.

“Ahora, hay especies que pasan en España cuatro meses al año, y no sabemos qué hacen o dónde van cuando están fuera. Con la tecnología actual, si hubiese recursos, se pueden lograr cosas como lo que se ve en este artículo de Nature”, concluye.

Lo vimos en El País.